La “infiltración táctica” arranca temprano y con el cielo despejado, cuando una veintena de helicópteros de combate empiezan a despegar de la base aérea francesa de Chaumont, en el Alto Marne, en el este del país. En la operación participan 400 militares, 60 de ellos españoles, que aportan seis aeronaves. Como ocurre en una guerra de verdad, se les ha informado de la misión poco antes: tienen que localizar las posiciones enemigas y neutralizarlas con drones guiados desde las aeronaves.
“La operación se ha culminado con gran éxito, pues el enemigo ha sido liquidado. Este tipo de maniobras se desarrollan en varias fases. Primero, nos confundimos con el terreno para pasar desapercibidos y surfeamos el paisaje”, explica Hugo R., que no desea facilitar su apellido y es uno de los pilotos de la Cuarta Brigada Aérea de Combate (BAC) que ha participado este jueves en este simulacro aéreo del proyecto Orion 26.
“En una segunda fase, se han fijado los objetivos y se han lanzado los drones, cargados con munición y teleguiados desde las naves, que han neutralizado estas posiciones enemigas. Contábamos con el apoyo de una patrulla de helicópteros españoles encargados de hacer una infiltración táctica, con vuelo muy bajo que luego remonta, por si quedan objetivos sin eliminar”, prosigue Hugo R.
Orion 26 es uno de los mayores ejercicios militares en Europa en el marco de la OTAN y es pilotado por el ejército francés. Se recrean las condiciones en caso de una guerra de alta intensidad entre dos Estados de fuerzas similares y entrenan a los ejércitos para que sepan coordinarse y actuar conjuntamente si se produce el peor de los escenarios.
Fuente: El País
